ADIVINANZAS POPULARES


ADIVINANZAS POPULARES-PÁGINA 1

Adivinanzas populares, esas que todo el mundo conoce. ¿Te las quieres perder? Su posición no sigue ningún criterio de ordenamiento.

La solución la encontrarás poniendo el puntero sobre el botoncito coquetón y diminuto que hay situado debajo de cada una de ellas y, aparecerá por arte de birlibirloque, no es necesario que pulses.

 

 

Una cajita chiquita,
blanca como la cal,
todos la saben abrir,
nadie la puede cerrar.

Zumba que te zumbarás,
van y vienen sin descanso,
de flor en flor trajinando
y nuestra vida endulzando.

Este banco está ocupado,
por un padre y un hijo,
el padre se llama Juan
y el hijo ya te lo he dicho.

Blanco fue mi nacimiento,
después de verde vestí,
y ahora que estoy de luto,
hacen aprecio de mí.

Entre col y col lechuga,
entre lechuga una flor,
que al sol siempre está mirando,
dorándose a su calor.

En el campo me crié,
atada con verdes lazos,
y aquel que llora por mí,
me está partiendo a pedazos.

Soy ave y no tengo alas,
llana es mi condición;
lo que más sabroso tengo,
es mi humilde corazón.

Agua pasa por mi casa,
cate por mi corazón,
el que no lo adivinara,
será un burro cabezón.


Son dos gotitas saladas
manando de bellas fuentes,
que corren sin encontrarse
y demuestran pena fuerte.

Es la reina de los mares,
su dentadura es muy buena,
y por no ir nunca vacía,
siempre dicen que va llena.

Mi picadura es dañina,
mi cuerpo insignificante,
pero el néctar que yo doy,
os lo coméis al instante.

Se pasea por el hielo,
con andar majestuoso,
su manto es como la nieve
y su hocico muy lustroso.

¿Qué cosa es?
¿Qué cosa es?,
que vuela sin tener alas,
y corre sin tener pies.

¿Qué nombre de varón
estoy buscando,
si todas las semanas,
le están nombrando?

De la tierra voy al cielo
y del cielo he de volver,
soy el alma de los campos
que los hace florecer.

Es santa y no bautizada,
y trae consigo el día;
gorda es y colorada,
y tiene la sangre fría.

Ando cabeza abajo,
los cabellos chorreando,
y no dejo de moverme,
si el suelo no está brillando.

Yo fui tu primer sonido,
cuando comenzaste a hablar,
y soy la primera letra,
que en el alfabeto está.

Oro parece,
plata no, es,
quien no lo adivine,
un borriquito es.

Unas son redondas,
otras alargadas;
unas piensan mucho,
otras casi nada.

Palo alto y muy delgado
con lúcida cabellera,
que el viento mece en la playa,
mientras juega con la arena.

Alumbra sin ser candil,
algunas veces nos quema,
al atardecer se duerme,
por la mañana despierta.

Zapatos de goma,
ojos de cristal,
con una manguera lo alimentarás,
y en un garaje lo podrás guardar.

Nieto de tu bisabuelo,
padre de tus hermanos,
de tus primos es el tío
y de tus tíos hermano.

Una señorita,
muy enseñoreada,
que siempre va en coche,
y siempre va mojada.

Está en el edificio,
también en la maceta;
la llevas en el pie,
la coges en la huerta.


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